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miércoles, 25 de marzo de 2015

LA PASIÓN SEGÚN JAVIER ROMERO PICAZO



      El próxima 30 de marzo, Javier Romero Picazo inaugura una exposición sobre la Pasión del Señor, Iniesta (Cuenca). La exposición, contará con Iconos por él realizados y obras realizaas a plumilla y lápiz en las que nos transmite como él vive la Pasión del Señor. Me he permitido mostrar su obra en esta entrada de mi blog. 


Rostro de Cristo.


Flagelación


Ecce Homo


Camino del Calvario


Santa Faz


Crucifixión


Calvario


Mater Dolorosa


Pantocrator

sábado, 21 de marzo de 2015

LA CORONACIÓN DE ESPINAS.


Imagen.- La Coronación de Espinas, Santísimo Cristo, Rey de Dolores.
Autor.- Juan Manuel Miñarro.
Fecha.- 2.014
Lugar.- Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles de la Ciudad de Valencia.
Día de Procesión.- Tarde del Domingo de Ramos.

      A lo largo de la historia del arte cristiano, muchos han intentado acercarse a la realidad de la Pasión del Señor, intentando plasmar en sus obras el drama que sufrió el Señor aquellos días. Recordemos el dramatismo de las imagenes de Pasión de Gregorio Fernández u otros escultores castellanos, el dramatismo del Santísimo Cristo de la Expiración de Sevilla, Los cuadros que representan la Pasión del Señor. Juan Manuel Miñarro, en nuestros días, continua el camino de los grandes escultores castellanos y plasma en sus obras todo esta fuerza dramática. Inspirándose en la imagen de la Sábana Santa de Turín, y en el estudio tridimensional que el imaginiero ha realizado de la misma. Siendo el primer misterio realizado por este autor sevillano para la Semana Santa Valenciana.

       Representa el momento posterior a la Flagelación, Cristo ha sido azotado cruelmente, y extenuado por la tortura, cae de rodillas agarrado a la Columna de castigo, por un grillete. Antes de ser coronado con la corona de espinas. El autor para dar más drámatismo a la imagen del Señor, pone ojos de cristal, de los que se desprende una gran tristeza y dolor; siguiendo la imagineria barroca, el autor pone dientes de porcelana en la boca del Señor. El dramastismo de la tortura queda transmitido en las heridas de los golpes de la espalda, brazos y pecho.  La sangre corre por las heridas del Señor abundantemente, la espalda es un mapa del sufrimiento causado por la Flagelación en el cuerpo de Jesus. 

           El misterio se complenta con las imágenes de cuatro sayones. Uno, tras el Señor, de pie porta la corona de espinas y la vara objeto de las burlas de la soldadesca, en este año se estrenaran el resto de las figuras: un romano con la clámide, mientras que otro soldado soltará la mano que aún tiene el Señor atada a la columna. 

              La imagen fue bendecida el día 30 de marzo del año 2.014, participando en la procesión de esta Cofradía en la tarde del Domingo de Ramos en la Semana Santa Marinera de la ciudad de Valencia.

viernes, 20 de marzo de 2015

LA SABANA SANTA DE TURÍN IV. TESTIGO DE LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR


      Continua Javier Romero Picazo su colaboración cuaresmal con este blog, hoy nos acerca a las huellas de la tortura de la flagelación que podemos ver en la Sábana Santa de Turín.

         La flagelación era un castigo romano, muy duro que se aplicaba a determinados condenados como escarmiento. Se efectuaba con el reo desnudo y atado de manos a una columna baja, o suspendido de sus manos, sin llegar a colgar pero con los brazos tensos y en máxima extensión. Para azotar al reo, se utilizaba un látigo. Los había de dos tipos, el flagrum, que consistía en un mango de madera del que partían dos o más correas estrechas de cuero, y el flagellum taxillatum,

Imagen de un flagellum taxilatum

        Este era un látigo de dos o tres colas, que llevaba en cada uno de los extremos una pequeña barra de tres centímetros de longitud, con una esfera metálica en cada extremo. En algunas ocasiones, en vez de estas pequeñas barras metálicas, se colocaron huesecillos de animales, con aristas o puntas en el extremo del cuero.

        Por la imagen plasmada en la Sábana sabemos que fue flagelado por dos hombres, que debían de ser de muy distinta altura, por las marcas que han quedado. Ambos se encontraban colocados aproximadamente a un metro de distancia del reo, y debían ser excelentes profesionales en el uso del látigo, ya que los golpes han sido dados de una manera seguida, y sistemática. Pilatos conocía perfectamente las consecuencias de una flagelación, por lo que sorprende que habiendo intentado salvar a Jesús, le sometiera a un tormento tan espantoso, que con frecuencia causaba la muerte al reo.



      Como podemos ver en la imagen de la Síndone, se llegan a apreciar 120 señales de látigo que afectan al tronco, abdomen, piernas, hombros, espalda, glúteos... Aun así es difícil saber si el flagrum taxilatum que se utilizó en esta flagelación, tenía dos o tres correas, ya que con dos, el número de golpes habría sido de 60, que excede del número de latigazos permitidos por la ley judía, de tal modo que es muy probable que tuviera tres colas, en cuyo caso los golpes habrían sido 40, que dan lugar a las 120 señales que la Síndone muestra, pero el dato no es determinante dado que la Síndone muestra la imagen de un cuerpo por delante y por detrás, pero no se aprecian los golpes recibidos en los costados. Los golpes provocaron la ruptura de vasos sanguíneos y con ello múltiples hemorragias, un sangrado abundante en la cara y por todo el cuerpo, un dolor insoportable en cada golpe que se hacía mayor cuando el flagrum golpeaba la zona traumatizada. Es muy extraño que un hombre joven, sano y fuerte, muriera tan rápidamente como lo hizo Jesús en la cruz. El tormento del crucificado podía prolongarse durante horas. En el caso de Jesús duró unas tres horas debido al estado de agotamiento en el que llegó al Calvario. 


      El aspecto de Jesús después de la flagelación y de la coronación de espinas, debió de ser semejante al que aparece en imagen, tomada de la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo”.

viernes, 13 de marzo de 2015

LA SÁBANA SANTA DE TURÍN III. TESTIMONIO DE LA CORONACIÓN DE ESPINAS DEL SEÑOR

      Continua la colaboración del pintor Javier Romero Picazo con este humilde blog y su interesante estudio sobre la Sábana Santa de Turín. Hoy tenemos la suerte de poder disfrutrar de una de sus obras, imagen que encabeza la presente de su trabajo. 

      “Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron en torno de él a toda la tropa. Lo desnudaron, le vistieron una túnica púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza, y una caña en su mano derecha; luego, arrodillándose ante él, se burlaban diciendo ¡Salve, rey de los judíos! (Mt 27,27-30) 

Jesús se encuentra dolorido, los verdugos lo ponen en pie y para degradarlo más, le escupen y le abofetean. Las palabras de Jesús declarándose Rey, incitaron a los soldados romanos, a transformarlas en una terrible ironía, y ya que todo Rey necesita una corona, trenzan unas ramas de espinos con espinas largas y anchas de punta muy aguda y se las encajan fuertemente en la cabeza, le colocan el manto púrpura, símbolo de la realeza y una caña en la mano, a modo de cetro. Seguramente la corona fuera hecha del espino llamado Goundelia tournefortii, que es muy corriente de la región de Palestina. 

      La coronación de espinas es un hecho excepcional ocurrido con Jesús ya que de los testimonios que se conocen respecto de otras crucifixiones no hay constancia de que se tratara de un suplicio habitual practicado con los reos. El hecho de que la imagen contenida en la Sábana Santa de Turín corresponda a un reo que presenta múltiples lesiones por toda la cabeza, da más verosimilitud a la sospecha de que efectivamente este paño haya podido cubrir el cadáver de Jesucristo al ser colocado en el sepulcro. 

      Hay que decir, que la palabra “corona”, nos puede inducir a pensar en un cerco de espinas en torno a la cabeza, pero según el testimonio recogido en el Evangelio de Mateo dice: 

      “Y trenzando una corona de espinas se la pusieron sobre su cabeza” (Mt 27,29). Para que la burla fuera completa, la forma de la corona había de imitar a las coronas reales de oriente, que tenían forma de mitra o capacete, es decir que la corona de espinas recubría y tocaba la cabeza por todas las partes. 


       La colocación del casquete de espinas sobre la cabeza de Jesús no era fácil, ya que había que encajarlo con fuerza y que las espinas atravesaran el pelo y cuero cabelludo, esto provocaba que las heridas fueran dolorosisimas y muy sangrantes. En la Síndone se ven varias gotas sanguíneas en el Rostro, provocadas por la corona de espinas. De entre todas ellas hay que destacar una: la que aparece con forma de “3” invertido. Esta forma es producida, porque la sangre se abrió camino entre las arrugas de la frente, probablemente en dos momentos, primero cuando se contrajeron los músculos de la piel, por culpa del dolor, y luego en su relajamiento final, en el momento de la muerte. La imagen anterior, nos puede dar cierta sensación al verla, ya que no estamos acostumbrados a ver la imagen del Señor tan dolorido, pero es una imagen de las más realistas. La pérdida de sangre tuvo que ser abundante, ya que en la Síndone se aprecia cómo la frente está muy lesionada. 

       Jesús tuvo colocada la corona sobre la cabeza casi todo el tiempo que duró su Pasión, ya que la llevó desde la flagelación hasta su muerte. Cada movimiento que Jesús hacía en el trayecto hasta el Gólgota causaba heridas en su Rostro. Sobre la frente del Señor en la Síndone, se han llegado a ver al menos 20 perforaciones, pero se deduce que hubo al menos 50 espinas torturando su cabeza. 

       Así los regueros de sangre corrían por la cara, por el cuello y también por el resto de su cuerpo a causa de la flagelación. La corona de espinas, el manto púrpura y la caña en la mano fueron los elementos que sirvieron para ridiculizar la realeza de Jesús.


miércoles, 11 de marzo de 2015

LA IMAGINERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA. SANTÍSIMO CRISTO DE LAS MISERICORDIAS DE GUILLENA (SEVILLA)


Imagen.- Cristo de las Misericordias
 Autor.- Autor Desconocido en estos momentos. 
Fecha.- Se fecha en el siglo XVI, renacimoiento. 
Lugar.- Parroquia de Nuestra Señora de la Granada de Guillena (Sevilla) 

      El Santísimo Cristo de las Misericordias, tambien conocido como el Cristo del Cementerio, por haber estado en la Capilla del Cementerio de la ciudad de Guillena (Sevilla) desde el año 1.863 hasta los año 30 del siglo XX, cuando estalla la Guerra Civil y para salvar la imagen de posibles ataques, como ocurren con otras imágenes, es trasladado a la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, donde permanece hasta la actualidad. Se desconoce su autor, pero todos los estudiosos apuntan a que pudo ser el titular de la Hermandad de la Santa Caridad, Misericordia y Vera Cruz de esta localidad sevillana. 

       Representa a Jesús muerto en la Cruz, una Cruz de tipo arborea. Cristo aparece unido a la Cruz por tres clavos. Un clavo en cada mano y uno que atraviesa los dos pies del Señor, el píe izquierdo descansa sobre el madero de la Cruz, mientras el derecho se apoya sobre este. La pierna cruzada, sobre la que se apoya sobre la Cruz. El autor pretende con este crucificado acercarse a la realidad de lo que pudo ser el Drama del Calvario, el Cristo muerto sobre la Cruz, alejado de otros Cristos góticos, cargados de una fuerte visión teocéntrica, frente a este Cristo, que pone ante todo la imagen del Cristo hombre, lo que hace que el hombre o fiel que se acerque ante él se sienta próximo a este Hombre de la Cruz. La cabeza profundamente inclinada sobre el pecho, que nos recuerda la frase del Evangelio: “Inclinando la cabeza expiró”. Los ojos cerrados, un rostro plácido, pero cansado, por la Pasión sufrida, agotado. La corona de espinas tallada sobre la cabeza. El cuerpo muerto, consumido por la pasión, el vientre hundido. La sangre recorre el cuerpo del Señor, recordándonos las heridas que sufrió en la Pasión. Sangre que recorre el rostro de Jesús de Nazaret, por las heridas abiertas por la corona de espinas, sagre que cae de forma abundante del cuello del Señor y llega hasta su vientre, casí tan abundante como la que brota de la herida de su costado, sangre de las heridas de los clavos en pies y manos, y en las rodillas, probablemente recordando las caídas sufridas por el Señor en el Camino de la Cruz. El paño de pureza blanco, con el borde dorado, sin estar anudado. 

       Sin duda uno de los Crucificados más hermosos de la provincia de Sevilla. Lamentablemente no sale a las calles de Guillona durante los días de Semana Santa.

domingo, 8 de marzo de 2015

LA PASIÓN EN LA IMAGINERIA ESPAÑOLA. LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN.


      Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:

        "Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo.Y si alguién os pregunta: "¿Por qué lo desatáis?" Le diréis así: "El Señor lo necesita".

       Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron:

         "¿Por qué desatáis el pollino?".

        Ellos dijeron:

       "El Señor lo necesita".

      Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientas él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo:

       "¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas".

       Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

      "Maestro reprende a tus discípulos".

      Y respondiendo, dijo:

      "Os digo que, si estos callan, gritaran las piedras".

Lucas 19, 29 - 40

Imagen.- Nuestro Padre Jesús, Amigo de los Niños. La Borriquita.
Autor.- Carlos Guerra, tallada en 2.008
Hermandad.- Hermandad de Jesús Amigo de los Niños.
Día de Salida.- Mañana del Domingo de Ramos.
Ciudad.- Salamanca.

sábado, 7 de marzo de 2015

LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN DE LA CRUZ


Un pastorcico solo está penando
 Ajeno de placer y de contento 
Y en su pastora puesto el pensamiento
 Y el pecho del amor muy lastimado. 

No llora por haberle amor llagado 
Que no le pena verse así afligido
 Aunque en el corazón está herido
 Mas llora por pensar que está olvidado. 

Que sólo de pensar que está olvidado 
De su bella pastora con gran pena 
Se deja maltratar en tierra ajena 
El pecho del amor muy lastimado. 

Y dice el pastorcico: "¡Ay desdichado
 De aquel que de mi amor ha hecho ausencia
 Y no quiere gozar la mi presencia 
 Y el pecho por su amor muy lastimado!" 

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado 
Sobre un árbol do abrió sus brazos bellos 
Y muerto se ha quedado asido de ellos 
Del pecho del amor muy lastimado.

Imagen.- Cristo de San Juan de la Cruz.
Pintado Por el propio San Juan entre el año 1.572 y 1.577
Se conserva actualmente en el Monasterio de la Encarnación de Avila
Texto.- San Juan de la Cruz.

viernes, 6 de marzo de 2015

LA SÁBANA SANTA DE TURIN II

     Continua la inestimable y gran colaboración de Javier Romero Picazo, en esta ocasión su estudio nos acerca a las primeras horas de la Pasión del Señor: la Oración del Huerto y el Juicio Religioso que tuvo lugar en Casa del Sacerdote Anas y del Sumosacerdote Caifas. 


GETSEMANI

      Es verdaderamente impresionante pensar que Jesús pudo intuir lo que le iba a suceder en los momentos finales de su vida. Así, cuando fue a rezar con sus Apóstoles en el Huerto de los Olivos después de la Última Cena, el terror ante lo que se le venía encima mezclado con el amor infinito que le hizo aceptar voluntariamente su Pasión, tuvo que colocarle en una situación de tensión y amargura fortísima. 

      La ansiedad y angustia de sentir próxima su muerte violenta, le colocaban en una situación de estrés psicológico terrible capaz de provocarle una hematohidrosis, o sudor de sangre, húmedo y pegajoso, que le empapaba el rostro. Este fenómeno excepcional se da en raras ocasiones, en personas sometidas a una gran tensión y está documentado en soldados antes de un ataque y en condenados a muerte antes de su ejecución. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en la tierra” (Lc 22, 39). 


EL JUICIO.

      Durante el arresto del Señor como durante su juicio (si es que se puede llamar así a ese juicio injusto, donde venció el odio y el engaño), Nuestro Señor fue golpeado repetidas veces en la cara, recibiendo bofetones, puñetazos y bastonazos. Así por increíble que parezca, las marcas de los golpes, son perfectamente visibles en el rostro del hombre de la Síndone. No cabe ninguna duda que todos estos traumatismos fueron dolorosos y le escarnecieron. “Los hombres que le tenían preso se burlaban de Él y le golpeaban” (Lc 22, 63).

GETSEMANÍ Y EL JUICIO EN LA SÁBANA SANTA

      En el Rostro de la imagen, se observa como el cartílago nasal, se encuentra claramente desviado hacia la derecha. Esa zona, debió sangrar abundantemente, manchando y empapando el bigote y la barba de Jesús, sobre todo la parte central. Si comparamos la mejilla izquierda con la mejilla derecha, podemos apreciar un gran hinchazón, como consecuencia de un fuerte golpe propinado probablemente por un bastón. Igualmente podemos ver en la ceja derecha, una gran contusión, también ocasionada por los golpes recibidos. En la imagen del Rostro de la Síndone, se pueden ver todas las contusiones a las que me he referido. 

1. Regueros de Sangre, ocasionados por la Corona de Espinas
2. Contusiones, en la parte superior de las cejas, ocasionadas por los golpes.
3. Hinchazón en la mejilla izquierda, producido por un objeto contundente, posiblemente un bastón.
4. Contusión, ocasionada por golpes.
5. Colada de sangre con saliva.
6. Barba con restos de sangre ocasionada por la herida de la nariz.
7. Herida de la nariz, con cartílago roto, desplazado hacia la derecha.
8. Salivazo pegado a la nariz (descubierto en las investigaciones que se llevaron a cabo).

Autor del Texto e Imagen del Rostro de la Sábana Santa.- Romero Picazo