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martes, 3 de marzo de 2015

LA IMAGINERIA DE LA PASIÓN DE ESPAÑA. EL SANTÍSIMO CRISTO DE LA LUZ DE VALLADOLID


Obra.- Santísimo Cristo de la Luz 
Autor.- Gregorio Fernández 
Fecha.- 1.630
 Técnica.- 
Madera Policromada Lugar de culto.-  Capilla Universitaria del Colegio de Santa Cruz de Valladolid. 

      El Cristo de la Luz, es sin duda, una de las obras cumbres de Gregorio Fernández y del Barroco castellano. Escúlpido por Gregorio Fernández para el Monasterio de San Benito de Valladolid, no se sabe quien realizo el encargo. Los estudiosos de la obra del imaginero castellano afirman que fue realizado hacía el año 1.630, corresponde a la última época de actividad escultórica del mismo. Fray Benito Vaca ordena en el año 1.693 o 1697 el traslado de este Crucificado a la Capilla que la familia Daza tenía en la iglesia del Convento. En aquellos días ya era conocido dentro de la comunidad religiosa y dentro de la ciudad de Valladolid como el Santísimo Cristo de la Luz, advocación que ha llegado hasta nuestros días. El Cristo de en el Convento de San Benito estaba continuamente iluminado por una vela, por lo que vendría su nombre como Cristo de la Luz. En el siglo XIX con la desamortización de Mendizabal, la imagen pasa al Museo de Bellas Artes de Valladolid, conocido posteriormente como Museo Nacional de Escultura, donde va a permanecer hasta el año 1.940, en el que es trasladado a la Capilla Universitaria del Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Valladolid.

      Cristo aparece en la Cruz, muerto, clavado a la misma por tres clavos: uno en cada mano y un tercero traspasando los píes del Señor, que encontrándose el derecho sobre el izquierdo, que es el píe que está más cerca de la Cruz. Probablemente para la ejecución de esta obra Gregorio Fernández se inspirase en el Grabado de el Crucificado del Calvario que graba Hieronymus Wierix sobre dibujo de Maarten de Vos para una serie de escenas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Con esta obra, Gregorio Fernández pretende transmitir al espectador todo el dolor y el dramatismo de la muerte de Jesús, en un cuerpo que ya empieza a manifestar el color morado de los cadáveres. Un rostro afilado, los ojos entreabiertos, y sin vida, una espina de la corona, que atraviesa una ceja del Señor, otra que atraviesa una oreja de Jesús, provocando chorros de sangre en estas dos zonas de la cabeza de Cristo. El cuerpo consumido por la Pasión, con el torax delgado y el vientre hundido, a pesar de la muerte, muestra la tensión del sufrimiento de Jesús en su martirio. Además de estos efectos de dolor, en el cuerpo del Señor podemos ver las huellas de las heridas que sufrió en la Pasión, de la que brota sangre que corre por el Cuerpo de Jesús, desde los hombros, las piernas, pero principalmente del costado, que tiene abierto en el lado derecho y del que mana una abundante corriente de sangre que mancha el paño de pureza y llega hasla pierna derecha del Señor. Para aumentar, aún más el dramatismo del Crucificado, Gregorio Fernández pone los ojos de cristal, las uñas con hasta, corcho en las heridas y márfil en la dentadura del Señor, lo cúal hace aún más real la figura de este crucificado vallisoletano. El paño de pureza se anunda en el centro de la imagen y vuela hacía el lado izquierdo de la misma, recordando la tempestad que según el relato evangélico se produjo después de la muerte de Jesús en la Cruz, y que podríamos afirmar que es la parte menos realista de esta obra de Gregorio Fernández. 

       En el año 1.942 se funda la Hermandad Univesitaria del Santísimo Cristo de la Luz, cuyo titular es esta impresionante obra del Barroco Vallisoletano, La imagen procesiona por las calles de Valladolid en la mañana del Jueves Santo y en la tarde del Viernes Santo en la Preocesión General de la Pasión.

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