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miércoles, 28 de octubre de 2015

LA IMAGENERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA SANTÍSIMO CRISTO DE LOS AJUSTICIADOS. ÁVILA



Imagen.- Santísimo Cristo de los Ajusticiados.
Autor.- Desconocido.
Fecha.- Primera Mitad del siglo XVII
Técnica.- Madera Policromada.
Lugar de Culto.- Ermita del Humilladero de Avila (España)

    En el lienzo este de la Muralla de la ciudad de Avila en España, frente a la Puerta de San Vicente, y junto a la Basílica de San Vicente, que da nombre a esta. Se levanta una pequeña ermita, de planta Cuadrada, un Humilladero. Que fue levantado entre los años 1.550 - 1.596, y cuyo interior se puede ver, todo el año, a través de una ventana abierta a la Plaza de San Vicente y a la Avenida de Portugal. Ventana ante la que muchos abulenses se paran para ofrecer una oración a un Cristo que allí hay. Cristo que recibe el nombre de los Ajusticiados. 

     En torno al año 1.540 se funda en esta ciudad castellana una Cofradía, la primera penitencial de Avila, en el Monasterio de San Francisco, extramuros de la Muralla y por tanto de Avila. Que va a tener como titular un trozo de la verdadera Cruz de Jerusalén, a la que quieren dar culto. Desde esa fecha todos los años, en la noche de Jueves Santo, la Cofradía organizaba una procesión que saliendo de su sede, el Convento de San Francisco llegaba a la ciudad de Avila. En 1.594 la imagen del Santísimo Cristo Crucificado a la que rendían culto fue entronizada en la Ermita del Humilladero, donde permanece hasta nuestro días.

Ermita del Humilladero

    Aquella Cofradía de la Vera Cruz, de la ciudad de Avila, puso como fin piadoso la asistencia de los condenados a muerte, asistiendoles en sus últimas venticuatro horas de vida y haciéndose cargo de su entierro. Pero en Avila había otra Cofradía dedicada a estos menesteres: la Cofradía de Ánimas del Purgatorio. Por lo que se establece un pleito entre las dos hermandades. Que se terminó, formalmente, con una decisión salomónica: la Cofradía de las Ánimas podía continuar con su labor, y la de la Vera Cruz, podía asistir a todos aquellos condenados a muerte que así lo solicitaran. Pero la enemistad se enquista, y poco a poco se van produciendo nuevos roces, que concluyen en el año 1.713, cuando se resuelve que sea el Patronato de la Vera Cruz quien asista a los Condenados a Muerte. 

     Desde su incorporación a la Hermandad de la Vera Cruz, en el Convento de San Francisco de la ciudad de Avila, el Santísimo Cristo Crucificado recibirá el titula de Cristo de la Buena Muerte. Pero cambio su titulo por el de Santísimo Cristo de los Ajusticiados, con el que hoy le conocemos. Este cambio de nombre vino motivado por que la Hermandad de la Vera Cruz se hacía acompañar en su asitencia a los condenados a muerte por esta talla. El Cristo acompañaba al condenado en sus últimas horas y le acompañaba al Cadalso donde era ajusticiado, de ahí que el pueblo de Avila, comenzará a llamarle como el Cristo de los Ajusticiados, nombre con el que hoy es conocido por toda la ciudad. 

Imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados.

      La imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados es una talla de autor desconocido que fue encargada por la Hermandad de la Vera Cruz de la ciudad de Avila en la primera mitad del siglo XVII, que se venera en el Altar Mayor de la Ermita del Humilladero de esta ciudad castellana, como ya hemos apuntado, anteriormente, en esta entrada. El Señor aparece muerto en la Cruz, en una Cruz de tipo arborea, con abundantes nudos en sus maderos. El Señor está unido a la Cruz mediante tres clavos: dos unen cada mano al madero, mientras un tercero une los pies al árbol, estando el derecho unido al Madero, mientras el izquierdo se apoya sobre este. El autor transmite todo el dolor de la muerte de Jesús, conmueve al creyente con la ejecución de su obra, transmitiendo en la madera, todo el dolor y el dramatismo de la Muerte del Señor, en un cuerpo que ya ha adquirido el color blanquecino de los cadáveres. Los ojos abiertos, vidriosos, sin vida, transmiten la fuerza de la Muerte, la boca abierta, nos transmite el dolor de Jesús en ese último momento de su vida. La corona de espinas tallada sobre la cabeza, de color verde, que nos recuerda las coronas de muchos Crucificados góticos de Castilla y León, es una cadena que ciñe la sien del señor, sin espinas, pero que provoca regueros de sangre que corren por su rostro. El cuerpo consumido por la agonía y la muerte nos muestra, como toda la imagen el gran dolor que padeció Cristo en este suplicio, el vientre delgado, contraído; muestran a los fieles la tensión del sufrimiento del Señor en su martirio. En su costado derecho la herida del costado, extremadamente grande, y de la que sale un gran río de sangre que llega hasta las piernas del Señor. El resto del Cuerpo nos muestra las huellas de la pasión, de los azotes, sobre todo en una espalda abundantemente lazerada por el martirio de la flagelación. El paño de pureza se anuda en el lado derecho de la imagen con un gran nudo entrelado.

Imagen del Vía Crucis de la ciudad de Avila.

     Desde la renovación de la Semana Santa Abulense, la noche del Martes Santo se produce uno de los momentos más emotivos y hermosos de esta. En la Madrugada del Martes al Miercoles, desde la Iglesia de la Magdalena, el Patronato de la Purísima Concepción recorre las calles de Avila, para ir hasta la ermita del Humilladero para saldar aquellas viejas rencillas entre los dos patronatos, de los que hemos hablado al comienzo de esta entrada. Al llegar al Humilladero, se canta un solemne Miserere volviendo la imagen de Santa María Magdalena a su Iglesia.

La imagen de Santa María Magdalena se dirige a la ermita del Humilladero

    En la mañana del Jueves Santo el Santísimo Cristo es trasladado a la Santa Iglesia Catedral, donde en la tarde de ese día, como desde hace 475 años, el Patronato de la Vera Cruz, manifiesta publicamente su fe, por las calles de la ciudad de Avila.


     Pero, sin duda, el momento más especial de la Semana Santa Abulense desde los años cincuenta, se produce en la Madrugada del Viernes Santo, aún no ha salido el sol. Y la imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados sale de la Catedral. Noche profunda castellana, noche silenciosa, Cristo es acompañado por el paso lento de sus fieles y la oración de estos, que a lo largo de la muralla van recorriendo las estaciones del Vía Crucis, impresiona esta manifestación de fe e impresiona el Cristo, las sombras que la luz de las farolas proyectan del hombre de la Cruz sobre la muralla, y como la noche, poco a poco se va convirtiendo en aurora, y el Cristo con los primeros rayos del sol, recuerda a los abulenses su Pasión.






sábado, 24 de octubre de 2015

LA IMAGINERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA. SANTÍSIMO CRISTO DEL CAÑO DEL BARCO DE ÁVILA (AVILA)


Imagen.- Santísimo Cristo del Caño.
Autor.- Desconocido.
Fecha.- 
Técnica.- Madera Policromada.
Lugar.- Ermita del Santísimo Cristo del Caño del Barco de Ávila (Ávila)

      En los antiguos señorios de Valdecorneja, en la Villa del Barco de Avila en la provincia de Avila, se levanta una ermita, en la ribera, junto al Río Tormes, en ella se rinde culto a la imagen de un Cristo Crucificado que llaman del Caño y es el Patron de esta localidad abulense.

      En  una fecha ideterminada del siglo XII, el Tormes, siempre caprichoso con el Barco de Ávila, tuvo una gran crecida que arrastro consigo, no sólo troncos y ramas u otras inmundicias, sino que también aquel lejano día, llevo consigo una imagen de Jesús clavado en la Cruz, que quedó depositada en la orilla izquierda del río, frente al pueblo. Unosbarcenses, que así se llaman los habitantes de este pueblo, regresaban a sus hogares de sus huertas, cuando, sorprendidos, hayaron aquel crucificado en la orilla del Tormes, llamaron a otros vecinos y acudieron al cura párroco de esta localidad, quien decide el traslado solemne de la imagen a su igleisa parroquial. Organizada aquella procesión, la imagen quedo en la Iglesia Parroquial. Paso la noche, llegó la mañana, y el sacerdote acude a orar al templo, al entrar sorprendido descubre que la imagen ha desaparecido. Sale de la iglesia, contando a los vecinos el extraño suceso. ¿Qué puede haber ocurrido?. Algunos vecinos acuden a sus huertas y descubren en el mismo lugar, donde el día anterior descansaba el Cristo, de nuevo la imagen. Corren al pueblo a contar lo ocurrido. De nuevo se organiza una procesión para trasladar el Crucificado a la iglesia parroquial. De nuevo una solemne procesión trae al Cristo a la iglesia parroquial y de nuevo llega la noche, la puerta de la iglesia se cierra y algunos vecinos hacen guardia, por turnos, velando que nadie entre ni salga de aquel lugar. Pero, a la mañana siguiente, al abrirse la puerta del templo, disgustados los vecinos comprueban que la imagen ha vuelto a desaparecer, volviendo aquellos hortelanos de la ribera asegurar que la imagen, de nuevo, descansaba en la orilla del Tormes. Reunido, en reunión extraordinaria, el Concejo y el Parroco, se decide levantar una ermita en el lugar, donde la imagen ha aparecido, interpretando así, el deseo del Cristo. Tomando la imagen el nombre de Santísimo Cristo del Río.



      Los siglos siguientes a la aparición de la imagen van a traer consigo una importante crisis en su devoción, poco a poco los barcenses dejan de implorar la protección de su Cristo. Crisis que viene aumentada por la "canonización" de un paisano suyo, llamado Pedro del Barco. La ermita podríamos afirmar que queda olvidada, llegando a declararse en estado de ruina en el año 1.672. De nuevo, se reune el clero parroquial con el Concejo de la Villa, con un único propósito levantar la vieja ermita, para dar en un lugar digno culto a aquella imagen del Cristo del Río. Durante las obras, se va a producir un nuevo milagro, que aumente la devoción del pueblo a su Cristo. Debajo del altar donde se daba culto a este Crucificado aparece un gran chorro de agua, los vecinos consideran milagrosa aquella agua. Se decide cambiar la advocación de la imagen por la del Santísimo Cristo del Caño, colocándose a los pies de la ermita una fueta con tres caños.


    Quien se postra ante la imagen del Santísimo Cristo del Caño, se postra ante una de las imágenes de Crucificado más antiguas del Valle del Tormes, y probablemente de la provincia de Ávila. Afortunadamente la imagen podemos afirmar que se conserva tal y como fue concebida por su desconocido autor en el siglo XII ó XIII. En la que el barroco y sus gustos, han ocultado con un paño de terciopelo el original paño de pureza, una peluca de cabello natural, oculta el original cabello del Cristo del Caño y una corona de plata, ciñe la sien del Señor. 

      Talla de tamaño natural, que como he dicho anteiormente, se desconoce su autor, representa al Señor en la Cruz, Unido a ella por tres clavos: dos en cada mano y un tercero une los dos píes a la Cruz, estando colocado el píe derecho sobre el izquierdo, quedando este al madero. La cabeza ligeramente inclinada hacía el lado derecho, los ojos, semiabiertos, la caballera original cae a ambos lados de la cabeza, la boca entreabierta, como si hubiera quedado helado el último grito del Señor, antes de expirar. La Pasión en este Cristo castellano queda simbolizada en pequeñas muestras de sangre que el autor ha puesto en las heridas de los pies y de las manos, en la herida del costado y de la corona de espina, en los hombros, producidas, según la tradicción por el peso del madero de la Cruz, en el Camino del Calvario. La fe del pueblo ha querido que su Cristo en la Cruz, represente el momento previo a ser descendido de la misma, un sudario blanco, recuerda aquel con el que Nicodemo y José de Arimatea descendieron a Jesús del Árbol de la Cruz, la tarde del Viernes Santo. 

       El Santísimo Cristo del Caño del Barco de Ávila podríamos afirmar que pertenece a un románico tardio, con influencias góticas. Cristo no aparece como Rey en la Cruz, como ocurre en el románico, sino que es mostrado como Varon de Dolores, el autor intenta con su gubia tallar el cuerpo humano, pero con gran simbolismo: simbolismo que vemos en el torso del señor, donde el torso del Señor es esbozado sin mucho detalle y los rasgos arcaizantes de su pies y manos.

       A pesar de ser una imagen de Crucificado, su fiesta principal se celebra en la actualidad el primer Domingo de septiembre, aunque hasta el siglo XIX se celebraba el día 14 de septiembre. El viernes anterior a ese domingo es trasldada solemente desde su ermita a la Iglesia Parroquial del Barco de Avila, donde permanece hasta el último domingo de octubre cuando es devuelta a su ermita.  

        







domingo, 18 de octubre de 2015

CRUCIFICADO - ZURBARAN


Imagen.- Cristo en la Cruz.
Autor.- Francisco de Zurbaran.
Fecha.- 1.627
Técnica.- Óleo sobre tela.
Lugar donde se encuentra.- Instituto del Arte de Chicago (Estados Unidos)

      En el año 1627, Zurbarran vive en la ciudad de Sevilla, ese año realiza la imagen del Señor Crucificado, con el que va a ser objeto de una gran admiración en el Consejo Municipal de la ciudad, hasta el punto de que solicita al pintor que fije su residencia en la ciudad. Además gracias a este Cristo, Zurbaran va a conseguir el apoyo del Cabildo sevillano, que le va a abrir las puertas del Gremio de los pintores de la ciudad, entrando a formar parte de ellos, sin tener que realizar, como era habitual un proceso de aprendizaje, ni la ejecución de una obra para ser examiada por este gremio. Por lo que podemos afirmar que nos encontramos ante una de las primeros éxitos de Zurbaran contemplando este Cristo Crucificado. 

        Cristo aparece muerto en la Cruz, una cruz rústica, sin adornos, sobre un fondo negro, en el que tan sólo destaca la figura del Señor, fondo que nos recuerda a Caravaggio, y sobre el que proyecta un foco de luz lateral que hace resaltar el cuerpo del Señor, su piel blanca, mortecina, la piel de un cuerpo exánime, muerto, yerto. El cuerpo de Cristo es un perfecto estudio de la anatomía del cuerpo masculino, que se podría comparar con el famoso Cristo de Velazquez ya que en los dos se plasman las normas académicas en cuanto a las proporciones de los dos.  

       A pesar del trágico momento que nos transmite Zurbaran, la imagen de su Cristo nos transmite una gran paz. A la tragedia de la escena, se contrapone la belleza del Hombre sujeto al madero por cuatro clavos, siguiendo la moda que ha impuesto en Sevilla, el Maestro Pacheco, Un clavo sujeta cada mano al madero, mientras los pies descansan en el patibulum clavados a él, cada uno con un clavo. Pero a diferencia, de otros Cristos de la mismas época, en este Zurbaran no muestra sadismo, no se ensaña con el fiel, mostrando las huellas de las heridas de la Pasión, ya que no aparecen heridas, no aparece sangre, el cuerpo limpio, parece no haber sido objeto de la Pasión. Como si al subir a la Cruz toda la sangre hubiera desaparecido, toda tortura hubiera quedado olvidada.

        El paño de pureza blanco inmaculado, sin ninguna mancha, drapeado, barroco, ciñendo la cintura del Señor, transmitiendo el dolor que el autor no nos transmite con la ausencia de sangre, pero a la vez no transmite paz, no transmite confianza, seguridad en al victoria de una segura Resurrección, que ya esta´empezando a surgir en ese cuerpo sin heridas, sin sangre. Como un testimonio de vida, a pesar de la hora de la muerte.    

viernes, 16 de octubre de 2015

LA IMAGINERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA. CRISTO ATADO A LA COLUMNA. AVILA


Imagen.- Santísimo Cristo atado a la Columna.
Autor.- Gregorio Fernández.
Fecha.- Entre 1.632 - v1.634
Lugar de culto.- Altar de la Iglesia del Convento de Santa Teresa, popularmente conocido como la Santa en Ávila (España).

    En los cuatro evangelios encontramos la escena de la Flagelación del Señor, pero ninguno de los cuatro, nos informa como sucedio la misma, tan solo dan una breve pincelada diciéndonos que Pilatos mando azotar a Jesús, mientras que otros dicen, que fue el preludio al camino del Calvario, de Jesús con la Cruz sobre sus hombros. La tortura de la flagelacion era una de las más crueles que han existido nunca y que en algunos casos llego a provocar la muerte del reo. 

     Un día del año 1.533, la Madre Teresa de Ahumada, como ella misma cuenta en su libro de la Vida9,1: "Acaecióme que, entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allá a guardar, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe El con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle".

     El 12 de marzo de 1.622 el Papa Gregorio XV canoniza a Santa Teresa de Jesús. Sobre las ruinas de la casa natal de esta, en la ciudad de Avila, lugar, donde según la tradicción nació. Comienza a levantarse el año 1629 un Convento de Frailes Carmelitas, que se inaugura un 15 de octubre del año 1.636. La comunidad religiosa allí asentada dan gran importancia al encuentro de Santa Teresa con aquel Cristo tan llagado, que denominan como la conversión de la Santa.

     Gregorio Fernández, es sin duda, el gran escultor del barroco castellano, de sus manos salieron grandes imágenes que hoy son objeto de devoción por toda Castilla, en todas las ciudades o pueblos de esta hay una imagen que se atribuyan a la gubia de este, su fama se extiende por toda Castilla, de pueblos y ciudades llegan encargos a su taller.

    Mientras el Convento esta en obras, la comunidad que en él habría de vivir, decide encargar al gran autor castellano un grupo escultórico en el que se debería representar a Jesus atado a la Columna y a la Santa abulense de rodillas ante él. La comunidad conocía no sólo aquella aparición del Cristo muy llagado sino la devoción que esta tenía a Jesús en este momento de su pasión, y que ella misma nos ha legado en el libro de su Vida: "Pues tornando a lo que decía, de pensar a Cristo a la columna, es bueno discurrir un rato y pensar las penas que allí tuvo, y por qué las tuvo, y quién es el que las tuvo, y el amor con que las pasó” (Vida 13,13). Gregorio Fernández, cuando recibe el encargo, se encuentra en los últimos años de su vida, recordemos que fallecerá en 1.636; enfermo, Acepta el encargo y crea este magnífico grupo que nunca estuvo, como fue concebido, ya que la imagen del Cristo se coloca la nave de la Epistola de la Iglesia del Convento de la Santa, y la imagen de Teresa en la Capilla de su nacimiento en la misma iglesia. Cuenta la tradicción, que Gregorio Fernández para tallar al Señor de la Columna de Avila, se retiro durante una semana, leyendo los escritos de Santa Teresa, para penetrar en el espíritu teresiano, sin duda, aquella semana dio un gran fruto en esta obra. El Conjunto debio de ser concebido tal y como nos es presentado en esta fotografía del año 1.930.




     Para muchos estudiosos de la obra de Gregorio Fernandez nos encontramos ante una de las grandes obras maestras de madurez de este escultor. Cristo, aparece de pie, atado a la Columna, con el cuerpo muy herido, Varón de Dolores. La boca abierta, los ojos mirando, con gran pena al cielo, buscando el consuelo del Padre del cielo. Las manso en tensión, en especial la mano derecha, la sangre corriendo en abundancia por la espalda del Señor y por otras partes de su Cuerpo. El cuerpo ligeramente inclinado hacía delante, tal vez por el peso de los golpes que ha recibido en la espalda, que como ye he dicho con anterioridad aparece con muchas heridas, completamente rota la espalda por la fuerza del instrumento usado para la tortura. Los golpes de los azotes quedan reflejados en la espalda, de los cuales fluyen rios de sangre que cubren todo el Cuerpo de sangre. Sangre en el torso, en los hombros, en las rodillas, incluso aparecen pequeños riros de sangre en la frente del Señor, En uno de los labios se abre una pequeña herida. El paño de pureza no tiene ningún nudo, mostrando un pequeño movimiento, machado en algunas partes por la sangre que ha sido derramada del cuerpo de Jesús. 

      Durante algunos años esta gran imagen salía procesionalmente a las calles de Avila,  durante la Semana Santa. Desgraciadamente desde la decada de los sesenta o setenta del siglo pasado, se decidio, que ante el gran peligro que corría la talla, a causa de la metereología abulense, pudiera sufrir daños irrepàrables, no volviera a salir a la calle. Quedando en su altar, para la devoción de muchos abulenses y admiración de cuantos visitan la Casa Natal de Santa Teresa. 

        No hace muchos años, los frailes carmelitas de este monasterio abulense, decidieron que debían de dar más a todos aquellos peregrinos, que venían a la ciudad de Avila, y en especial a su casa buscando la huella de Teresa, para ello se creo en el Convento de la Santa un Museo Teresiano para el que se encargo una reproducción de este grupo escultórico, que en la actualidad un domingo de Cuaresma sale en procesión por las Calles de Avila, en una Procesión que recuerda la devoción de Santa Teresa a la Pasión del Señor. Y en el que podemos ver como fue concebido esta Visión o Extasis de Santa Teresa en el siglo XVII.


miércoles, 14 de octubre de 2015

LA IMAGINERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA. SANTÍSIMO CRISTO DE LA AGONIA. ÁVILA


Imagen.- Santísimo Cristo de la Agonía.
Autor.- Casa Garín de Madrid.
Fecha.- 1.984
Lugar de Culto.- Iglesia de San Nicolas de Avila (España)

    El Miercoles Santo abulense, tiene una cita con la Virgen de las Angustias, titular de esta Hermandad abulense, una de las más antiguas de la ciudad castellana, fundada en el año 1.691, que desgraciadamente sufrio un importante declive en el siglo XIX, que la hizo desaparecer y dejar de desfilar por las calles de la ciudad amurallada en el año 1.918. En el año 1.950 con el Nacionalcatolicismo, se intenta dar a la Semana Santa abulense un mayor explendor, se recuperan antiguas cofradías, entre ellas la de la Virgen de la Angustias.  Desde su recuperación, la Cofradía quería desfilar con la imagen de un Cristo, en  su la llamada Procesión del Silencio. En primer lugar sacaron un Cristo Crucificado que se encuentra en la Iglesia de Santiago.


        En aquellos primeros años de la Procesión del Silencio, estaba organizada por las Juventudes Antonianas, sin duda, las refundadoras de la Semana Santa Abulense, es el año 1.956 cuando los vecinos de San Nicolas, deciden refundar la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias. Saliendo como Hermandad de penitencia el Miercoles Santo del año 1.957. Es en la decada de los años ochenta del siglo pasado, cuando la Hermandad ve la necesidad de tener en su desfile procesional un Cristo propio, Don Pascual García Moreno, Hermano Mayor de esta Cofradía, convoca una Junta Extraordinaria en al que son nombrados seis hermanos, con una unica misión, adquirir el tan ansiado Cristo, que acompañara a la imagen mariana titular de esta Hermanad. Los seis miembros acuden a la Casa Garín en Madrid, donde visitan varias tiendas de venta de imágenes religiosas, al final en la Casa Garín encuentran una talla de Crucificado que es adquirida el 13 de febrero de 1.985. La imagen se traslada a la ciudad de Avila, siendo bendecida el día 29 de marzo de 1.985 en la Iglesia de San Nicolas por Don Felipe Fernández, Obispo de Avila. Acompañando por primera vez a la Virgen de las Angustias la tarde del 3 de abril de ese mismo año, Miercoles Santo, en su camino hacía la Catedral Abulense.


     El Santísimo Cristo de la Agonia, representa el último momento de la vida de Jesús. El momento de su muerto, cuando según los Evangelios, dice su septima palabra: "Padre en tus manos encomiendo mi espíritu". Cristo aparece, aun vivo, los ojos abiertos con la mirada perdida en el cielo, Rostro afilado, buscando el reposo de la cabeza en el hombro derecho, el pelo cae sobre los dos lados de su cabeza, donde tiene tallada la corona de espinas. Unido a la Cruz por tres clavos: dos sujetando sus manos y uno tercero traspasando los píes, encontrándose la disposición de estos de forma clásica el izquierdo unido al madero, mientras el derecho se encuentra sobre el izquierdo. El drama de la Pasión no queda reflejado en las heridas del Cuerpo de este Cristo, sino más bien, en el angustioso rostro que vuelve al Padre; ya que en el sólo podemos encontrar alguna herida en la sangre que salen de las heridas manos, de algun golpe en el torso, y las heridas producidas en las rodillas en las caídas en el Camino del Calvario. Heridas de las que no sale sangre en abundancia, sino pequeños regueres de esta. Llama la atención del fiel, que tratándose de un Cristo vivo, en agonía, encotramos abierta la herida de su costado. Herida, que siguiendo, el relato evangélico fue producida después de la muerte del Señor, tal y como nos narra Juan. El cuerpo se contrae, en el último momento de la vida, el vientre se hunde, se hinchan los pulmones, mostrando una gran tensión. El paño de pureza, se sujeta al cuerpo del Señor por una cuerda, mostrando la totalidad de su pierna derecha, mientras que la izquierda queda oculta por la tela del Paño. Sin movimiento, sin vida.

      Durante su estación de penitencia la Hermandad de Nuestra Señora de la Angustias, colocan en la espalda de la Cruz, una rama de almendro florido, recordando a los fieles que tras la muerte de Jesús esta la Vida que nace en la Resurrección. 



martes, 13 de octubre de 2015

LA IMAGINARIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA. NUESTRO PADRE JESÚS DEL AMOR DE MADRID


IMAGEN.- Nuestro Padre Jesús del Amor.
AUTOR.- Ramón Martín.
FECHA.- 2.013
LUGAR DE CULTO.- Iglesia Parroquial de San José de Madrid (España)

    Los cuatro Evangelistas narran la escena de la Entrada de Nuestro Señor en la ciudad Santa de Jerusalén, el domingo previo a la fiesta de la Pascua, los cuatro hablan de un momento de gozo en la vida de la Ciudad Santa, en la que participaron gran número de hombres y mujeres que como Jesús, se acercaban a la ciudad para la celebración de la fiesta de la Pascua. Cronologicamente la representación del Señor sobre la borriquita, es la primera representación de la Pasión en muchas ciudades de España. 

      La ciudad de Madrid, capital de España, está impulsando en los últimos años su Semana Santa, pero hasta el año 2.014 no contaba con la Procesión de la Borriquita, o la Entrada de Jesús en Jerusalén. Un grupo de devotos organiza una Pro - Hermandad, que llevará el titulo de  Muy Ilustre Hermandad Sacramental y Penitencial Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Amor en su Entrada Triunfal en Jerusalén, María Santísima de la Anunciación y Nuestra Señora del Rosario, Patriarca Glorioso y Bendito Señor San José, con el fin de anunciar a la Capital de España, el inicio de la Semana Mayor de los Cristianos, con esta procesión. Tras varias reuniones se prensenta el 5 de julio de 2.011 se presenta al Delegado Episcopal de la Archidiocesis de Madrid el proyecto y la redacción de las reglas de esta Hermandad, siendo aprobada como Hermandad Penitencial por el Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Ossoro Sierra, el día 1 de diciembre del año 2.014. Realizando su primera estación de penitencia, como Hermandad, el día 29 de marzo de 2.015, Domingo de Ramos.

      Uno de los primeros problemas a los que se enfrento la Hermandad del Amor fue buscar una imagne titular que acompañase su estación penitencial por las Calles de Madrid,  La Junta de Gobierno de la Hermandad decide encargar al imaginero Ramón Martín la realización de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Amor, quien entrega a la Hermandad la imagen, en junio de 2.013, siendo presentada a sus devotos en el Convento de las Clarisas de Madrid, el 23 de junio del mismo año, se da la curiosidad que tras recibir los primeros cultos de sus devotos, la imagen, se traslada a la clausura de este covento madrileño hasta el día 16 de noviembre del mismo año, en que será bendecida. Concluida este acto, la imagen, en una procesión extraordinaria es trasladada hasta de San José, donde permanece hasta nuestros días. Saliendo por primera vez en la semana santa madrileña, la tarde del domingo, 13 de abirl de 2.014, Domingo de Ramos, aún como Pro Hermandad Penitencial.

     La imagen de nuestro Padre Jesús del Amor es una talla realizada con madera de cedro. Representa al Señor sentado a horcajadas sobre una burra o pollina, con la mano izquierda llevando las guías del animal, y la derecha levantada en actitud de bendecir, la mirada perdida, un poco triste, recordando el momento en el que los Evangelios situan el momento en que viendo la ciudad de Jerusalén, llora sobre ella. Ajeno a la felicidad que le rodea. En la acutalidad la imagen sale acompañada por dos mujeres hebreas, situadas a  cada lado de la imagen del Señor  y un niño, que se situa a los pies del Señor, del que llama la atención que el niño, en lugar de llevar una palma o una rama de olivo porta en su mano tres clavos, que nos recuerdan los clavos con los que el Señor fue clavado en la Cruz, en estos momentos se espera la incorporación de algunas imágenes secundarias más: el apostolado y un zaqueo subido a la palmera, lo que nos recuerda la inspiración de esta representación de la Entrada del Señor en Jerusalén, que sin duda es el Paso de la Borriquita de Sevilla.

viernes, 2 de octubre de 2015

LA SEMANA SANTA DE AYER. DESCANSO EN LA PROCESIÓN


Dos nazarenos durante una procesión en Puente Genil (Cordoba)
descansan durante el trayecto de una procesión, aprovechando
para echarse un cigarro, el soldado que se apoya en la pared,
liberar su rostro de la tela del antifaz, el nazareno de la bola del mundo,
o beber un vaso de vino, su compañero, en el año 1.976
Autora de la Fotografía.- Cristina García Rodero.