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miércoles, 28 de octubre de 2015

LA IMAGENERIA DE LA PASIÓN EN ESPAÑA SANTÍSIMO CRISTO DE LOS AJUSTICIADOS. ÁVILA



Imagen.- Santísimo Cristo de los Ajusticiados.
Autor.- Desconocido.
Fecha.- Primera Mitad del siglo XVII
Técnica.- Madera Policromada.
Lugar de Culto.- Ermita del Humilladero de Avila (España)

    En el lienzo este de la Muralla de la ciudad de Avila en España, frente a la Puerta de San Vicente, y junto a la Basílica de San Vicente, que da nombre a esta. Se levanta una pequeña ermita, de planta Cuadrada, un Humilladero. Que fue levantado entre los años 1.550 - 1.596, y cuyo interior se puede ver, todo el año, a través de una ventana abierta a la Plaza de San Vicente y a la Avenida de Portugal. Ventana ante la que muchos abulenses se paran para ofrecer una oración a un Cristo que allí hay. Cristo que recibe el nombre de los Ajusticiados. 

     En torno al año 1.540 se funda en esta ciudad castellana una Cofradía, la primera penitencial de Avila, en el Monasterio de San Francisco, extramuros de la Muralla y por tanto de Avila. Que va a tener como titular un trozo de la verdadera Cruz de Jerusalén, a la que quieren dar culto. Desde esa fecha todos los años, en la noche de Jueves Santo, la Cofradía organizaba una procesión que saliendo de su sede, el Convento de San Francisco llegaba a la ciudad de Avila. En 1.594 la imagen del Santísimo Cristo Crucificado a la que rendían culto fue entronizada en la Ermita del Humilladero, donde permanece hasta nuestro días.

Ermita del Humilladero

    Aquella Cofradía de la Vera Cruz, de la ciudad de Avila, puso como fin piadoso la asistencia de los condenados a muerte, asistiendoles en sus últimas venticuatro horas de vida y haciéndose cargo de su entierro. Pero en Avila había otra Cofradía dedicada a estos menesteres: la Cofradía de Ánimas del Purgatorio. Por lo que se establece un pleito entre las dos hermandades. Que se terminó, formalmente, con una decisión salomónica: la Cofradía de las Ánimas podía continuar con su labor, y la de la Vera Cruz, podía asistir a todos aquellos condenados a muerte que así lo solicitaran. Pero la enemistad se enquista, y poco a poco se van produciendo nuevos roces, que concluyen en el año 1.713, cuando se resuelve que sea el Patronato de la Vera Cruz quien asista a los Condenados a Muerte. 

     Desde su incorporación a la Hermandad de la Vera Cruz, en el Convento de San Francisco de la ciudad de Avila, el Santísimo Cristo Crucificado recibirá el titula de Cristo de la Buena Muerte. Pero cambio su titulo por el de Santísimo Cristo de los Ajusticiados, con el que hoy le conocemos. Este cambio de nombre vino motivado por que la Hermandad de la Vera Cruz se hacía acompañar en su asitencia a los condenados a muerte por esta talla. El Cristo acompañaba al condenado en sus últimas horas y le acompañaba al Cadalso donde era ajusticiado, de ahí que el pueblo de Avila, comenzará a llamarle como el Cristo de los Ajusticiados, nombre con el que hoy es conocido por toda la ciudad. 

Imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados.

      La imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados es una talla de autor desconocido que fue encargada por la Hermandad de la Vera Cruz de la ciudad de Avila en la primera mitad del siglo XVII, que se venera en el Altar Mayor de la Ermita del Humilladero de esta ciudad castellana, como ya hemos apuntado, anteriormente, en esta entrada. El Señor aparece muerto en la Cruz, en una Cruz de tipo arborea, con abundantes nudos en sus maderos. El Señor está unido a la Cruz mediante tres clavos: dos unen cada mano al madero, mientras un tercero une los pies al árbol, estando el derecho unido al Madero, mientras el izquierdo se apoya sobre este. El autor transmite todo el dolor de la muerte de Jesús, conmueve al creyente con la ejecución de su obra, transmitiendo en la madera, todo el dolor y el dramatismo de la Muerte del Señor, en un cuerpo que ya ha adquirido el color blanquecino de los cadáveres. Los ojos abiertos, vidriosos, sin vida, transmiten la fuerza de la Muerte, la boca abierta, nos transmite el dolor de Jesús en ese último momento de su vida. La corona de espinas tallada sobre la cabeza, de color verde, que nos recuerda las coronas de muchos Crucificados góticos de Castilla y León, es una cadena que ciñe la sien del señor, sin espinas, pero que provoca regueros de sangre que corren por su rostro. El cuerpo consumido por la agonía y la muerte nos muestra, como toda la imagen el gran dolor que padeció Cristo en este suplicio, el vientre delgado, contraído; muestran a los fieles la tensión del sufrimiento del Señor en su martirio. En su costado derecho la herida del costado, extremadamente grande, y de la que sale un gran río de sangre que llega hasta las piernas del Señor. El resto del Cuerpo nos muestra las huellas de la pasión, de los azotes, sobre todo en una espalda abundantemente lazerada por el martirio de la flagelación. El paño de pureza se anuda en el lado derecho de la imagen con un gran nudo entrelado.

Imagen del Vía Crucis de la ciudad de Avila.

     Desde la renovación de la Semana Santa Abulense, la noche del Martes Santo se produce uno de los momentos más emotivos y hermosos de esta. En la Madrugada del Martes al Miercoles, desde la Iglesia de la Magdalena, el Patronato de la Purísima Concepción recorre las calles de Avila, para ir hasta la ermita del Humilladero para saldar aquellas viejas rencillas entre los dos patronatos, de los que hemos hablado al comienzo de esta entrada. Al llegar al Humilladero, se canta un solemne Miserere volviendo la imagen de Santa María Magdalena a su Iglesia.

La imagen de Santa María Magdalena se dirige a la ermita del Humilladero

    En la mañana del Jueves Santo el Santísimo Cristo es trasladado a la Santa Iglesia Catedral, donde en la tarde de ese día, como desde hace 475 años, el Patronato de la Vera Cruz, manifiesta publicamente su fe, por las calles de la ciudad de Avila.


     Pero, sin duda, el momento más especial de la Semana Santa Abulense desde los años cincuenta, se produce en la Madrugada del Viernes Santo, aún no ha salido el sol. Y la imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados sale de la Catedral. Noche profunda castellana, noche silenciosa, Cristo es acompañado por el paso lento de sus fieles y la oración de estos, que a lo largo de la muralla van recorriendo las estaciones del Vía Crucis, impresiona esta manifestación de fe e impresiona el Cristo, las sombras que la luz de las farolas proyectan del hombre de la Cruz sobre la muralla, y como la noche, poco a poco se va convirtiendo en aurora, y el Cristo con los primeros rayos del sol, recuerda a los abulenses su Pasión.






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